La economía es sencillez

Recientemente, y resultado de los intercambios de la iniciativa TRAL (Tejiendo Redes de Aprendizaje en Línea), hemos estado debatiendo del uso de Facebook como herramienta para el aprendizaje. Resultado de este debate es este post de José Luis Ramírez en su blog. Intento ahora -en mis primeros pasos de blogger- exponer algunas de las ocurrencias que inspiró. 

Con el coincido totalmente en que Facebook es una herramienta poderosísima, sobre todo, porque es estable y tiene miles de millones de usuarios. Entonces pienso sobre los motivos que hacen a la conveniencia de usar el Facebook. En mis actividades docentes ha sido el lugar donde mis alumnos más se han involucrado. Veo allí una fuente simple y rápida para llegarles. De aquí es que pienso en la idea que inspira esta entrada, que economizar los esfuerzos es la vía para lograr el impacto que deseamos en quienes, directa o indirectamente, nos eligen para que construyamos un espacio de aprendizaje. Las experiencias que intentan generar redes paralelas, como bien reseña José, no suelen ser exitosas. O al menos no en la medida en que lo son las redes sociales ‘comerciales’, las del ‘otro mundo’, el de verdad. Allí es donde se realizan la mayoría de nuestras interacciones sociales. De un análisis de mi experiencia me animo a  generar algunas hipótesis a mitad de camino entre la especulación y el análisis.

Primero, existe una separación clara entre las esferas de socialización y aprendizaje. Si bien no soy experto en el tema de educación per se, está claro que a través de los distintos intercambios (de todo tipo) el individuo aprende, incorpora conocimiento, produce rutinas virtuosas y genera capacidades. En este sentido, también reconozco y comprendo las necesidades institucionales de ‘seriedad y confianza’ que existen por respaldar una propuesta académica desde una plataforma que cuente con un control desde la institución (ejemplo de los entornos virtuales existentes en la mayoría de universidades e institutos). Pero pensar en una división entre tiempo ‘de estudio’ y tiempo ‘de ocio’ es un anacronismo peligroso que estanca y pone barreras a los procesos de aprendizaje que son diversos en sí mismos.
Segundo, quizás por imitación (o hibridación) de los usos y estrategias del capital económico, existe un ‘interés egoista’ por generar una plataforma propia. Una buena plataforma permitiría brindar servicios, reducir la competencia, fidelizar al usuario y, entre otras cosas, estabilizar relaciones con el alumnado en torno de un eje controlado y autorreferencial, leasé, la universidad o instituto que avala la plataforma. Pero esto es prácticamente imposible, porque ‘ningún hombre es una isla’ y mucho menos lo es si está frente a una computadora y conectado a internet. La migración es, simplemente, muy fácil y no tiene costo. Por eso hoy estamos en Facebook y ya nadie recuerda las salas de IRC y, lentamente, empiezan a olvidar el Windows Messenger.
Desde ambas perspectivas hipotéticas -quienes quieran enriquecerlas, bienvenidos- se está obviando concentrarse en que el éxito (de cualquier tipo) es una construcción social amplia y, mucho más si hablamos de aprendizaje. Allí es donde no podemos eludir los usos y costumbres de nuestro estudiantado, pensando en espacios virtuales que sean estancos, cerrados y sin contacto con el medio (por ejemplo, las redes sociales). Quizá esta sea la dimensión a trabajar, el desafío, la construcción de puentes entre estos espacios, permitiendo que nuestras propuestas académicas sean más dinámicas, abiertas y atractivas para que toda la comunidad se pueda beneficiar de ellas. Allí mis saberes técnicos un poco me exceden, pero pienso en las herramientas de Grupos cerrados y me ilusiono con, incluso, algún app basado en Facebook que permita interactuar de manera segura con nuestros estudiantes.

‘La economía es sencillez’ dice el título del post, y respecto al tema quiere trasmitir lo que pienso. El ‘keep it simple’ creo que puede ser el principio para orientarnos en estos nuevos espacios virtuales. Así, estaremos incorporando nuevos conocimientos, enriqueciendo una propuesta y ensanchando los ámbitos de aplicación del fruto del aprendizaje hacia esferas por nosotros antes impensadas.

 

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One thought on “La economía es sencillez

  1. Hola,

    Leí a José Luis y también tu post. Qué caray, me hiciste recorsar el MIRC, AOL, Messenger, hi5, etc. jajajaja ahora son sólo recuerdos. Por ello creo que el punto nodal en la discusión no es la herramienta. En nuestras visiones sobre sistemas escolarizados, como bien dices todo, esto que plantea José parece encajar con sistemas abiertos y no con sistemas preocupados por medir el aprendizaje para evalúar, lo cuál implica control sobre lo que hace el estudiante.

    El reto es cómo integrar estas herramiientas a procesos formativos y aclarar un poco para qué las podemos utilizar. Más allá de la cantidad de usuarios y la mejora constante de Facebook en cuestiones de usabilidad, ¿qué pasa con los contenidos y con las habilidades de los estudiantes para apropiarse de esta herramienta como generador de ideas, reflexiones, críticas, debates, etc. ?

    Saludos cordiales
    Mélida

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